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jueves, 2 de junio de 2011

Necesito que sepas que...

Hoy no traigo nada que haya escrito yo, sino mi hermana pequeña que ha logrado emocionarme con este relato en el que llevaba trabajando bastante. Para los que no conozcáis la historia de Avenged Sevenfold posiblemente será un relato sobre la amistad, pero para los que si sepáis quien es Jimmy seguramente os llegará al corazón.

                                __________________________________________

Solo encontraba discos de PanteraSlayer  y un par de grupos más que no me llamaban demasiado la atención. Les escuchaba de vez en cuando, pero no me llegaban a apasionar como para gastarme el poco dinero que llevaba encima. Paseé por la tienda, mirando estanterías y estanterías, buscando a Mr Bungle, pero no tuve mucha suerte. Decepcionado, me disponía a salir cuando me choqué con un chico mucho más alto que yo.

-         ¡Eh, cuidado enano! –me gritó.

Retrocedí unos pasos hacia atrás para poder ver su cara y pedirle perdón educadamente.
Fue quedarme con los ojos como platos, mientras tragaba saliva, notando que el sudor descendía por mis sienes. Las pulsaciones aumentaban cada vez más y pensaba que me desmayaría ahí mismo.

-         Vaya, vaya. Si eres tú, Brian –dijo con un  tono burlón-. ¿Qué haces por aquí?

-         Eh… Me voy –le rodeé pero fue más rápido y me cogió del cuello de la camiseta-. ¿Por qué no te quedas conmigo y nos vamos a dar una vuelta? Nos lo pasaremos genial –remarcó la última frase y vi la viva imagen de la crueldad reflejada en sus ojos azulados. Volví a tragar saliva, maldiciendo el momento en que decidí pasarme por esa tienda.

¡Vamos, Brian! ¡Ánimo, enfréntate a él!

-         Está… bien –bajé la cabeza y me soltó.

Eres un cobarde.

Él se rió y me dio una colleja. Seguidamente, noté su aliento en mi oreja, susurrándome una orden que inmediatamente pensé en negarme a hacer, pero no tenía opción: Me pegaría, estaba seguro así que acepté. Simplemente tenía que estar atento  a su mano izquierda, que tenía que golpearme la espalda a modo de señal. Después solo tendría que echar a correr.
Unos segundos que se me hicieron eternos, horribles. Entonces, él me golpeó la espalda y echó a correr. Tardé en reaccionar, pero fui tras él. Podría haberme quedado en la tienda, o simplemente salir para irme a otro lugar, pero hubo algo que a pesar de sus burlas y esa sonrisa maliciosa, hizo que saliera corriendo detrás de él.
Me encantó esa sensación de libertad, adrenalina y risas. Él iba por delante, riéndose y corriendo con el disco en la mano. Veía ondear su camiseta de Pantera. Me dio la sensación de que se caía, tan delgado y alto, sus piernas parecían de cristal.
De repente, se paró frente a una tienda de golosinas donde yo solía comprar cuando conseguía reunir el dinero suficiente y no tentarme a comprar ningún disco de Mr Bungle.

-         ¿Nos siguen? –preguntó, sentándose en el suelo, jadeando.

Me puse de puntillas, aproximándome a la carretera. Me acerqué de nuevo a él, negando con la cabeza.

-         Hemos tenido suerte, ¿no crees?

-         No –pausa-. Simplemente se habrán cansado. Es la tercera vez que hago esto, supongo que soy demasiado rápido para ellos –se rió y le acompañé con una sonrisa forzada, con miedo.

Guardamos silencio, recuperándonos de la carrera. Mis pulsaciones seguían siendo altas y las piernas me temblaban, al igual que las manos así que decidí sentarme a su lado.

-         ¿Por qué yo?

Él me miró incrédulo.

-         ¿Por qué tú qué?

-         Sí, a ver… ¿No podrías haberte ido solo? Quiero decir, podrías haberlo robado sin más y haberme dejado ir cuando me he chocado contigo, ¿no crees?

Se me quedó mirando. Temí que me fuera a pegar por lo que había dicho, pero me equivoqué.

-         Me aburría ir solo, no sé, no hay razón. Podría haber escogido a otro, pero estabas ahí, el único niño que había en la tienda, nada más.

Me decepcionó su respuesta. Tampoco lo entendía. En aquel momento pensé que ya formaba parte de él, que no me haría daño ni se burlaría más de mí pero, al cabo de los minutos, observando sus ojos me di cuenta de que no significaba absolutamente nada para él. Fue decepcionante, inocente de mí.

-         Ah… Bueno, adiós –me levanté y me fui de allí corriendo.

Pudo decirme un ¡espera! O algo parecido, pero sus labios no fueron portadores de ninguna palabra, o quizá sí, algo que no llegué a oír.

Esa misma noche, cuando llegué a casa, me di cuenta de que mamá no estaba. Iba a llamarla, gritar su nombre pero no fue así. Si lo hacía no contestaría, no estaba conmigo, vivía en otro lugar. Lloré para desahogarme por mamá y por él.
Sin que mi padre se diera cuenta, salí de casa y empecé a correr hacia la tienda de discos, aquel lugar que desapareció tras mis espaldas, corriendo y sonriendo como nunca lo había hecho. Cuando fui a entrar, el dependiente me echó a patadas. Decía que había ayudado a robar al chaval de antes y que no me quería  volver a ver por allí. Fantástico.
Empezó a llover cuando salí de la tienda, mientras empecé a caminar, sin que empaparme fuera el mayor de mis problemas. Unas risas detrás de mí me hicieron darme la vuelta, enfadado.

-         Supongo que ya sabrás por qué te “utilicé”, Brian.

Maldito.

-         Gracias por ser tan capullo, era el único sitio en el que me sentía bien.

-         ¿Pensabas que sería tan amable sin haber pasado nada antes?

No dije nada, hasta al cabo de unos segundos.

-         Sí, confiaba en ello, pero ya veo que no –dicho esto, empecé a correr, calle abajo. Como supuse, él me persiguió, gritando esas palabras que quería oír: ¡espera! Le importaba a alguien más, y seguramente, querría decirme algo así que me paré en seco.

Se paró a mí lado, apoyando una mano en mi hombro. Noté como las gotas de agua me mojaban la cara y la ropa estaba empapada, posiblemente al día siguiente estuviera enfermo. Pensé en papá, me estaría buscando.
Cuando se recuperó, habló:

-         Quiero pedirte disculpas si te he ofendido o por todas las burlas, toma, es tuyo –me tendió un disco. 

Cuando lo cogí y lo miré, una sonrisa de oreja a oreja se me dibujó en mi rostro.

-         ¡Mr. Bungle! –exclamé emocionado-. ¡Me encanta!

Sonrió.

-         Me alegro de que te guste.

-         ¿Y cómo lo has sabido? Nunca he hablado contigo –todavía seguía sonriendo, estaba emocionado.

-         Eso olvídalo –me frotó el pelo. Parecía mi hermano mayor.

Pasamos bastante tiempo debajo de la lluvia, a ninguno nos importaba estar mojándonos. Tampoco el hecho de tener que volver a casa.

-         ¿Cómo te llamas? Nunca he sabido tu nombre.

-         James Owen Sullivan –sonrió.

Miré el disco y después volví a sonreír, manteniendo esa felicidad que me inundaba el cuerpo en aquel instante.

-         ¿Puedo llamarte Jimmy?

Arrugó la frente, pero después, se rió y dijo:

-         Puedes llamarme Jimmy.

Esa misma noche, cuando llegué a casa, me la cargué. Papá se enfadó mucho conmigo, no le había avisado y de noche no me dejaba irme solo por la calle y además, lloviendo. Le pedí disculpas. Me preguntó que había estado haciendo a esas horas y le mentí diciendo que dando un paseo. Coló, por suerte.
Cuando papá se acostó, estuve escuchando el disco durante toda la noche, repitiendo sus letras unas y otra vez hasta que al fin, cerré los ojos y caí rendido por agotamiento.

Los días  y los meses pasaban. Entre Jimmy y yo todo marchaba bien, me alegraba estar junto a él. Era algo más que un amigo, un hermano para mí al que le contaba todo lo que se me pasaba por la cabeza. Me abrió otro mundo, el de la buena música como lo llamaba él y poco a poco, cambié. Tocábamos juntos y hasta él cantaba mientras yo tocaba la guitarra. Me aparté de mis amigos poco a poco hasta que, un día, desaparecieron de mi lado. Ellos no me llamaban, yo a ellos, tampoco.
Un día, de pronto, Jimmy no apareció por ningún lado. No sabía donde vivía, ningún dato más que su nombre o la escuela a donde acudía.
Tras unos minutos comiéndome la cabeza, decidí ir a casa y arrancar un pedazo de folio. Escribí una frase con letra grande, para que se viera lo suficiente; << I have so much to say but you're so far away>> y corrí hacia el colegio, jadeando y sonriendo. Sabía que si lo pegaba en su pupitre, al día siguiente, con lo poco que me quedaba de esperanza,  lo vería, pero hacia días que no aparecía ni por el colegio.

No me fue muy difícil colarme. Me colé por una ventana mientras ésta se quejaba chirriando. Al entrar, deposité en su pupitre el pedazo de folio con esa frase que me había salido del alma, mientras sonreía satisfecho. Salí por la ventana y salté la verja del colegio para dirigirme a pasear solitario por las frías calles, pero en ese momento, cuando cruzaba la calle le vi.
Sonreí y corrí hacia él. Me frotó el pelo y me devolvió la sonrisa.

-         ¿Dónde estabas? Te he estado buscando… Tampoco ibas a clase –suspiré.

-         Bueno, no tiene importancia, tranquilo.

Bufé y me crucé de brazos.

-         Venga, dime. Tiene importancia, eres mi mejor amigo y quiero saber que te pasaba.

Las palabras mejor amigo hicieron que sus ojos adoptaran un brillo extraño. Me pareció que le resultó difícil comprenderlas, saborearlas… Darse cuenta de que se lo estaba diciendo a él. Después, reaccionó.

-         Estaba en el hospital. Tuve unos problemillas con el corazón, pero ya estoy bien –sonrió-. Gracias, Brian.

Y volví a sonreír como antes, de oreja a oreja. Pero algo cambió, quizá no se parecía a la de antes, cuando corría hacia el colegio. Era única, especial, era… La risa para Jimmy.

Jimmy y yo éramos inseparables, le tenía mucho aprecio y admiración. Nos hicimos un par de fotos y las mirábamos casi todos los días, riéndonos de nosotros mismos, compartiendo esos defectos que nos hacían únicos.

-         Así que… -sacó de su bolsillo de la sudadera un pedazo de folio arrugado y algo roto.

Lo miré atentamente y me reí, avergonzándome de que al final lo hubiera visto.

-          Lo escribí, por si volvías al colegio antes de que te viera.

Se quedó pensativo durante un momento.

-         Me extraña que haya salido de ti, Brian –se rió-. Toma, es tuyo.

-         Pero…

-         Seguro que cuando encuentres a una buena novia y te deje, será el remedio perfecto para que vuelva a tu lado.

Le miré a los ojos y lo cogí con cuidado.

-         Seguramente –y ambos reímos, como bien sabíamos.

                       __________________________________________

La habitación estaba a oscuras. No quería encender la luz por nada del mundo, estaba claro que quería sumirme en mi soledad, no salir nunca. Recordé de nuevo sus ojos azules, sus risas… Todo.

-         Jimmy… -susurré.

Y rompí a llorar.
Lo estábamos pasando realmente mal. Habían pasado tres días desde la muerte de Jimmy y ninguno de nosotros podía sonreír, ni decir palabra alguna. Los recuerdos era lo único que me quedaba, lo que me llenaba y me hacia seguir viviendo.
Llamaron a la puerta. Ni me molesté en levantarme, simplemente abrieron al oír que no contestaba.

-         ¿Brian?

No dije nada, solo miraba al suelo.

-         Tenemos que irnos ya –dejó que asimilara esa frase-. Es la hora.

Matt se quedó ahí clavado, sin moverse. Oí sus respiraciones aceleradas, seguro que estaba a punto de echarse a llorar, pero no lo hizo.
Me sequé las lágrimas, aunque no llegué a mirarle a los ojos.

-         Espérame fuera. Ahora salgo –fue algo rápido, no quería que se me notara la voz ahogada.

Oí como giraba el pomo de la puerta, pero en ese momento, volví a hablar. Hacía tiempo que no me reconocía a mí mismo.

-         Cuando lo supe no me pude creer, me pareció una broma de mal gusto… Jimmy no podía haberse ido tan fácilmente pero después me di cuenta, al observar vuestros rostros pálidos, que era verdad, que ya no estaba con nosotros… -Respiré, tomé una buena bocanada de aire-. No… No voy a ser capaz de salir adelante, Matt. Lo veo todo negro, no tengo ningún motivo para sonreír, a partir de ahora no…

Matt me abrazó y oí sus sollozos. Se apartó y me miró fijamente a los ojos, llorosos.

-         Vamos a salir adelante, te lo prometo. Él no querría que estuvieras así, ni tú ni ninguno de nosotros. Hazme caso, Brian. No te pido que sonrías cuando salgas de la habitación, pero sí de que alces la cabeza y asimiles lo que ha pasado –hizo una pausa-. No hay vuelta atrás. Jimmy no querría que te hundieras, quiere que tanto tú como todos sigamos adelante, por él. Siempre estará aquí, con nosotros –me señaló el corazón-. Siempre le tendremos ahí, nunca nos olvidaremos de Jimmy.

Matt se levantó y se fue de la habitación.
Tras unos minutos, salí afuera. El entierro fue uno de los momentos más duros de los últimos días y nos quedamos los cuatro, mirando su lápida.
Poco a poco se fueron… Y me dejaron ahí solo, lo que más anhelaba en aquellos momentos. Sabía que los recuerdos solo estaban en mi cabeza, pero había uno que estaba guardado en mi bolsillo, uno que con una simple frase había creado sonrisas y risas entre Jimmy y yo, hace años…
Miré el pedazo de papel. Las letras apenas eran visibles, estaba muy arrugado y deteriorado.
Leí de nuevo la frase, en alto, como queriendo que Jimmy lo escuchara.


Lo solté y el viento se encargó de llevarlo a un lugar mejor, junto a él. No quería levantarme y ver que la gente preguntaba por ello, por aquellos recuerdos almacenados en una sola frase. Esos recuerdos eran míos, para las noches en vela, escuchando a Mr. Bungle, rememorando las primeras apariciones de Jimmy a mi lado y por supuesto, las últimas.



12 comentarios:

  1. Que chuladaaa, sigue escribiendo eeeeh :)

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  2. Toda una escritora tu hermanita, ¿eh? Me han dado ganas de conocerla :)

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  3. Hermana de Eileen, me has hecho llorar, pero llorar de verdad. Es precioso, sin palabras...

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  4. Sólo una palabra: Increíble :)

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  5. Es precioso, en serio. Tú hermana ha hecho que me salte un lágrima u_u

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  6. Muchísimas gracias por vuestro comentarios, a mi hermana le han hecho ilusión pero a mi casi el doble, me hace sentirme muy orgullosa :)
    A mi también me hizo saltarme alguna que otra lagrima, es muy emotivo.
    La pequeña ya apunta maneras ^^

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  7. Hola guapisima!
    que sepas que me encanta tu blog, es genial y por supuesto te sigo ^^
    pasate por el mio si quieres http://lamusicadelnoctambulo.blogspot.com/
    un besoo (LL)

    PD: si tienes un momento pasate tambien por el de mi amigo, que seguro que le hace ilusion tener mas seguidores ;) el tambien te seguira seguro ^^
    http://esascosasquemehacenfeliz.blogspot.com/

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  8. IM-PRESIONANTE!

    No me hagas esto que vengo muy sensible del concierto y lloro :(

    He llorado con esto, es precioso :) Y Pandi, (espero que leas esto ¬¬jajaja) nunca dejes de escribir, las hijas Amaro tienen un talento innato para esto, y creo que poder leeros es uno de mis placeres en esta vida :)

    Un besazo a ambas!

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  9. hola , me llamo yeray y me gusta tu blog , me gustaria que te hicieses seguidora de mi blog y que te guste tanto como a mi el tuyo :) . el blog se llama RRC Luz y Oscuridad y podras encontrar informacion de disney , final fantasy , kingdom hearts , rey del reino de corazones (mi libro) y otras muxas sagas y series .
    http://rrcluzyoscuridad.blogspot.com/
    espero tu respuesta con impaciencia ^^

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  10. la historia me hizo llorar T.T es muy linda, y no puedo dejar de llorar T.T me llego y con mucho entuciasmo, nunca habia llorado por una historia ni un libro, y si, realmente me afecta mucho la muerte de Jimmy, y tambien me puse a llorar cuando escuche la cancion So Far Away. Un saludo, sigue escribiendo que se te da bien hacerlo ^^

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