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lunes, 12 de septiembre de 2011

9 de Septiembre del 2011

Es increíble como en un momento, lo que es una mañana normal y corriente, en familia, se convierte en el principio de una pesadilla.

Como veo a mi madre bajar las escaleras con una mano en la boca y el corazón roto y solo la puedo abrazar, incapaz de decir nada, porque en ese mismo momento mi corazón se empieza a romper para hacer compañía al suyo.

Un viaje en silencio, pensando en toda la tristeza que voy a encontrar al final del camino, todas las lágrimas que seguro voy a derramar en los próximos dos días, y probablemente en el resto del mes, hasta que el tiempo vaya cicatrizando y uniendo de nuevo, pero muy poco a poco, ese corazón que estuvo completo.

Y llega ese momento en el que empieza a pasar gente delante de mis narices, gente que ni conozco o que he visto un par de veces en mis veinte años de vida, dándome besos y abrazos, comentando que Es lo mejor porque ahora ella por fin podrá descansar, tanto ella como tu madre y tus tíos y yo solo tengo ganas de salir corriendo de allí. Intento convencerme de que tienen razón pero las ganas de volver a verte son demasiado grandes.
En un instante, me pasan por la mente todas esas veces que he visto a mi madre llorar, todas esas veces que he ido a visitarte, sonriendo, aguantando las ganas de derrumbarme cuando solo me mirabas con tristeza, porque eras incapaz de decirme nada, porque tu enfermedad te había paralizado las cuerdas vocales, porque no podías ni mantenerte erguida en una silla, porque solo eras capaz de apretarme la mano con mucha fuerza intentando decirme que me estabas escuchando todo lo que yo te contaba con la voz quebrada. Todos esos viajes de vuelta a casa, durmiéndome entre lágrimas, pensando que eras consciente de todo lo que pasa a tu alrededor, que a lo mejor querías agua pero no eras siquiera capaz de decirlo. Ha tenido que ser horrible para ti, no poder comunicarte con nadie, no poder ir a donde querías... algo que yo no podía ni imaginar cuando hace unos años te quedabas parada en mitad del pasillo de tu casa porque tus piernas no respondían. Parkinson dijeron, un tipo de parkinson que no hace que tengas movimientos descontrolados e involuntarios sino uno que te iba paralizando poco a poco. Ha sido horrible ver como te has ido marchitando, para mí pero sobretodo para mi madre. Ya no sabía por quién sentirme más triste, si por ti o por ella...

Ahora te has ido para siempre, lo has hecho sin hacer ruido, ni molestar a nadie, tu cuerpo no ha podido más o simplemente tú te has cansado de seguir luchando. Y nos hemos reunido todos, llorando, pero todos, para decirte adiós y para convencernos de una vez que ahora estás mejor, que ahora descansas por fin, que estás junto al abuelo y que cuidarás de nosotros, como has hecho siempre, desde allí arriba.
Te quiero


6 comentarios:

  1. Eileen lo siento mucho cielo ):
    Yo se lo que es perder a alguien a quien quieres...
    Muchos abrazo virtuales, ojalá te pudiese dar uno real...

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  2. Lo siento mucho :(
    Hace un mes también se fue alguien muy querido para mí, sé lo que se siente.

    ¡Besos y mucho ánimo! >:D

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  3. Lo siento mucho, de verdad. Sé que mis palabras poco servirán para animarte (a ti y a los tuyos) pero espero que, con el tiempo, podáis sentiros algo mejor.

    Un gran abrazo y muchos ánimos, bonita.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Lo siento mucho :(
    Aunque cueste, las heridas se irán cicatrizando y esa persona siempre estará en tu corazón.

    ¡Un abrazo muy fuerte!

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  6. Muchísimas gracias por vuestros ánimos chicas. Pensáis que sirve de poco pero en realidad tiene un valor muy grande para mí y por supuesto que sirven para animarme :)

    Un besazo para todas y muchas gracias por vuestras palabras ^^

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