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Mostrando entradas de enero, 2011

Vamos a jugar al escondite...

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...yo te escondo y tú me encuentras.

Yo lo propongo pero tú dictas las normas.
Yo te quiero quería y tú... tú me adoras.
Yo quiero huir pero no sé cómo hacerlo, no me dejas hacerlo.

Serías capaz de morir por mí, pero también de matar(me).

Tus caricias duelen, tus besos arden sobre mi piel, me queman dolorosamente mientras intento recordar aquellos tiempos en los que esos mismos besos provocaban revoloteos de mariposas en mi estómago. No queda nada.

Lo que antes eran mariposas en el estómago ahora es miedo, miedo de ti, miedo de tus manos, de tus gestos. Miedo de tu amor, tan grande, tan aplastante, tan obsesivo que me engulle y no me deja respirar.


¿Cómo alguien a quien he querido tanto se ha transformado en un monstruo capaz de dejar moratones en un cuerpo que después besa mientras le pide perdón?

Vamos a jugar, por favor, a ese juego donde yo me duermo y sueño que soy feliz.

La famosa lista

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Cuando esa joven e inocente chica que conozco se iba a presentar al examen de selectividad, la prueba más importante de su vida hasta el momento, todo en su cuerpo era puro estrés. Estrés infinito, me atrevería a decir, de ése que casi no te deja dormir, que se te acumula en el cuello y hombros, ése que te estropea cualquier dieta que hagas porque no puedes parar de comer (en su caso cosas dulces, cualquier cosa con chocolate mejor dicho) y que hace que te entretengas con cualquier chorrada.
Conocéis ésa sensación ¿verdad?

Fue en una de esas semanas traumáticas en las que recibí recibió la llamada de su prima mayor (que ha opositado y sabe sobre el tema de pruebas importantes que marcan tu vida) y me dio un consejo, un consejo que he seguido desde entonces cada vez que se acercan "pruebas importantes que marcan tu vida" :

Hacer una lista. Exacto, una lista de cosas que piensas / quieres / deseas / vas a hacer cuando acabes los exámenes, seas libre y no tengas que pasarte mañan…

La historia de esa chica que mira más allá del horizonte

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Bueeeeno, vale, quizá me he puesto un poco melancólica con el título, pero es que para eso me he creado este blog, para escribir lo que quiera, cuando quiera y cómo quiera.

Llevo ya varios meses con la neura de hacerme un blog personal, un espacio para mí y mis divagaciones. Pero en el último momento me echaba para atrás, pensando que ya tenía Reflejos de Papely que no me hacía falta otro. Pero resulta que sí que me hace falta.
Porque Rdp no es sólo mío, y aunque últimamente soy la única que lo mantengo a flote, también es creación de Nora. Y estaría totalmente llena de alegría si lo siguiéramos actualizando las dos, si las dos siguiéramos interesándonos por lo que pasa o deja de pasar en Rdp, pero estoy cansada de promesas de entradas pensadas pero que nunca llegan.
Así que seguiré llevando el carro de Rdp, por supuesto, pero este espacio es más personal, donde colgaré mis gustos y disgustos, mi vida, mis canciones, mis vídeos y mis historias.

Así que aquí me tenéis, abriendo mi corazonc…