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Mostrando entradas de febrero, 2011

Diario de una estudiante en prácticas (2)

Después de 23 días (en los que he sólo he actualizado tres veces... ¡Viva la constancia!) que he pasado en mis prácticas, tengo material suficiente para hacer una entrada sobre las perlitas que sueltan los niños por su boca haciendo que se te escape una sonrisa o una carcajada, para qué vamos a mentirnos.

Y es que sus mentes inocentes y llenas de preguntas cada día me asombran más.

Y voy a ir a la playa y voy a nadar en el mar sin bañador ni nada (En realidad se refería a que nadaría sin manguitos xD)Y cuando vaya a Benidorm voy a invitar a la profe Elena (osease yo, ¡este verano me voy a Benidorm chicas! jajaja)Pues mi hermana ha aprendido a comerme el brazo.¿Te puedo dar un abrazo?

Estar en una clase con niños tan inocentes, transparentes y sinceros, te sube la moral. De verdad. No recuerdo cuál fue la última vez que en la universidad o en el instituto me dijeron cosas como: ¡Qué guapa vienes hoy, profe!¡Qué bien te queda esa camiseta!¡Me gusta tu pelo!

Conversaciones: En el patio, habla…

Hola...

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Vaya... me parece ridículo que me haya costado tantos meses decirte esa palabra que, al fin y al cabo, digo tantas veces al día y a tanta gente que no conozco pero, ¿a ti?
A ti soy incapaz, me limito - y contento- con mirarte y sonreírte levemente, cobarde, tímida, niña; jueves tras jueves... pero ya se va acabando el curso y ni siquiera sé como suena tu voz y eso me mata.

Sólo necesito una mirada tuya para que mi corazón se acelere y mis mejillas se sonrojen pero hay tantas cosas que me gustaría saber de ti... no me sirve eso de que las miradas hablan porque la tuya no me dice nada. Me gustaría saber qué piensas de mí, si crees que soy una chica aburrida con la que puedes jugar a las miraditas por aquí y por allá, si la noche del miércoles te pones nervioso porque apenas quedan unas horas para vernos en ese destartalado autobús, si te entristece no encontrarme sentada en el sitio de siempre o si las siete menos cuarto de la mañana te pesan menos en los ojos -y en la mente, en todo en g…

No se puede confiar en alguien que cree que estás loca

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Sr. Denim, soy la doctora Keller. Le llamo del centro piquiátrico The Black Hills, me gustaría concertar una cita con usted lo más pronto posible, es sobre...

Mi madre. Sí, mi madre. Sólo habían pasado ocho meses y yo seguía en esta puta pesadilla de la que no despertaría jamás. Cada noche me despertaba empapado en sudor frío, entre lágrimas y estremecimientos punzantes. Hay que ver lo poco que cuesta que algo te cambie la vida radicalmente.

Todo comenzó con la desaparición de mi hermana pequeña. Claudia. Esa niña bonita de ojos azules y brillantes y pelo dorado como el sol. Mi madre la llamaba la luz de su vida, yo no me sentía ofendido porque tambien era la luz de la mía.

Claudia era buena, dulce, generosa, a veces creía que no era humana porque no era capaz de encontrarle defectos, ni yo ni cualquiera. Muchas la envidiaban. Muchos la querían. Y Claudia se paseaba por la vida sonriendo, sin una pizca de maldad en su interior.
Por eso cuando desapareció todo mi universo se sumió en os…

Lo que de verdad importa

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Shh. Cierra los ojos. No importa de donde vengamos. No importa quiénes seamos. Te quiero. Me quieres. Y eso justifica todo lo demás.


Dibujito recién hecho. Ala derecha de la chica totalmente amorfa (las perspectivas nunca fueron lo mio) Lo demás, puro sentimiento.


Diario de una estudiante en prácticas

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He estado ausente estos días. Lo sé. Pero era la recta final de los exámenes de enero y tampoco estaba poco inspirada.
Pero, porfinporfinporfin, he acabado. ¡Adios examenes! ¡Hola vida! Además el último examen tras esperarme el peor infierno de mi vida fue sumamente fácil, y salí pletórica, con la risa congestionada en mi cara. Un diez al día de ayer, encima por la tarde cine improvisado en mi salón con dos personitas muy importantes para mi (personita 1y personita 2)
Pero cuando llegó la noche mi estado de ánimo cambio levemente
¿Sabéis de esa sensación de tener ilusión por hacer algo pero al mismo no querer que llegue el momento porque en el fondo tenéis un miedo terrorífico?
Pues más o menos lo que sentí yo cuando miré el reloj a las diez de la noche y fui consciente de que apenas me quedaban unas horas para comenzar las prácticas.
Yo, frente a una clase de pequeños y malvados niños de 3, 4 o 5 años (anoche aun estaba por determinar la edad) Mi imagen mental de la situación se iba por …