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martes, 28 de junio de 2011

Veinticuatro de Junio

Han pasado ya más de 48 horas del concierto más increíble de toda mi vida, ese con el que llevo dando  desde que supe de su existencia allá por el mes de Marzo que ahora me parece tan lejano.

La verdad es que, como a la mayoría de personas que asistieron a ese concierto, no voy a poder decir con palabras todo lo que sentí ese día pero quiero dejar algo escrito, algo que siempre pueda leer para recordarme lo mágico que fue ese viernes 24 de Junio del 2011

Laura Puente ©
Todo empezó a las 4:00 am, supuestamente el despertador debía sonarme una hora más tarde, pero estaba tan nerviosa que solo pude dormir cuatro horas. Despues de hora y pico de viaje por transporte público llegamos al Palacio Vistalegre, y había bastante más gente de la que me imaginaba haciando ya una cola que empezaba a rodear el recinto. Creo que jamás he visto pasar el tiempo tan sumamente despacio en toda mi vida y al menos al principio se estaba bien, no había, sol y corría una brisa fresca, pero las cosas se tornaron insoportables a eso de las once de la mañana, cuando no quedaba un recoveco a la sombra y las gotas de sudor comenzaban a aparecer.
Pero sin duda el peor momento fue cuando algunas personas inteligentes decidieron levantarse y hacer correr la cola hacia delante, todos los demás como bueno borregos que somos corrimos hacia delante quedandonos a las cuatro de la tarde, con un calor infernal, a pleno sol, de pie, y sin saber que estaba ocurriendo. Muchos listos habían conseguido colarse y yo solo deseaba que los echaran a patadas hasta el final de la cola, y con eso estuve fantaseando mientras procuraba no derretirme, ni deshidratarme.

Cuando la organización del evento hizo acto de presencia separó la desastrosa cola y empezó a colocarnos, los momentos de incertidumbre se ampliaban pero solo deseabamos taparnos de ese sol que no daba tregua.
Cuando llegaron las ocho de la tarde, los nervios se palpaban en el ambiente y ás cuando la cola comenzó a avanzar, lentamente al principio pero después a pasos agigantados. Y entrada en mano, subimos las escaleras, sonreímos cuando las nuevas tecnologías permitieron que lso guardias no nos rompieran la entrada mientras escuchabamos la música que los teloneros Vita Imana empezaban a hacer vibrar el interior del Palacio Vistalegre.
Una vez dentro y en una posición no tan mala como me imaginé en un principio solo quedaba esperar, otra media hora más larga de toda mi vida.


Andrea Lalanda ©

Se apagaron las luces, comienza Nightmare, nadie en el escenario pero todos estamos expectantes; Arin, el joven y nuevo batería saluda tímidamente y se sienta dispuesto a demostrarnos que tiene mucho talento, después aparece Synyster Gates, le veo andar sobre el escenario y no puedo ponerme más nerviosa, seguido por Zacky Vengeance que va directamente hacia su micro y Johnny Christ que dando una patada al aire parece que da el pistoletazo de salida, los cuatro comienzan a tocar y todos nos volvemos locos, pero cuando por fin sale corriendo M. Shadows se coloca junto a Gates al grito de Nightmare, el público enloqueció y cuando digo enloquecio digo que casi me matan,  de hecho apenas pude disfrutar de esta primera canción, pronto me vi zarandeada sin ningún control por tios enormes que comenzaban a empujar y saltar sin importar quien estuviese a su alrededor, me vi separada de mis amigos, enormemente preocupada por mi hermana a la que perdía de vista por momentos, pronto comencé a gritar insultos a los que se encontraban a mi alrededor, a empujarles para que me dejaran en paz, a repartir culazos para hacerme sitio, para respirar... fue uno de los peores momentos de mi vida, y pensé que no iba a poder aguantar así la hora y pico que se me venía encima, que por culpa de unos animales no estaba disfrutando de ese concierto único, de la primera vez que les veía después de tantísimas fotos y vídeos en mi ordenador, pensé en largarme de allí, irme al final de la pista, lejos de esos gilipollas que no me dejaban respirar, que no me dejaban tener control sobre mi cuerpo y me llevaban de un lado a otro como una muñeca de trapo.

Eso más el calor, absolutamente agobiante que sentía me puso histerica. Pero me dije que no, que había esperado mucho para ver a mis ídolos y que ellos no me iban a privar de vivir el concierto como yo quería, así que me alejé cuando pude de ellos, conseguí reunirme con mi hermana y saqué fuerzas de no sé dónde para establecerme. y antes de que me diera cuenta Shadows estaba finalizando la cancion con "It's your fucking nightmare" y no pude sino sentirme más que identificada; me había perdido la primera canción, el inicio del concierto, pero el destino me preparaba una sorpresa porque comenzó el piano de Critical Acclaim, la otra canción con la que suelen abrir los conciertos, me preparé por si los chicos de mi alrededor volvían a la carga pero esta vez conseguí mantenerme y empezar a disfrutar de verdad del concierto, esta canción me encanta y no soy capaz de contar la cantidad de veces que la he cantado en mi salón viendo Live in the LBC.

Laura Puente ©

Después de una pequeña decepción al no oir a Gates decirnos con acento guiri "Bienvenida a la Familia" con el que había fantaseado desde que lo vi en YouTube en un concierto en Argentina, comenzó Welcome to the Family con un impresionante solo de batería con el que Arin nos dejaba claro que aunque siempre echaremos de menos a Jimmy, él también rebosa talento y está dispuesto a hacerse un hueco entre nosotros. Almost Easy y Buried Alive supusieron el preludio del momento cumbre del concierto, con nuetros gritos de SU-LLI-VAN, SU-LLI-VAN, comenzó So Far Away, el momento de acordarse de Jimmy, de emocionarnos con ellos, de levantar las manos al cielo. Fue un momento precioso en el que apenas pude moverme, me quedé allí cantando y mirando como tocaban y cantaban esa canción que supone tantas emociones.

Andrea Lalanda ©

Después de palabras de admiración de Shadows por nuestra entrega comenzó una de mis canciones favoritas, la segunda que escuché de este increíble grupo; Afterlife, TREMENDA. Todos maravillosos, la guitarra de Syn te atravesaba y el solo fue espectacular. Después el Palacio vibró con un alucinante God Hates Us que acabó con un interminable grito de Shadows que nos puso a todos los pelos de punta (2:26 en el vídeo que he enlazado en el título) y entonces llegó un momento que no me esperaba para nada, A little Piece of Heaven la primera canción que escuché de ellos, cuando vino mi hermana una tarde a enseñarme un videoclip que me hizo reír y me impresionó tantísimo, pero que ahora me encanta, una canción de 9 minutos que me enloqueció, con la que me quedé solisima gritando "Come here you fucking bitch" porque siempre que la escucho en mi casa me desgañito al intentar hacer todas las voces, gritos y risas que suenan en la cancion, con la que me reí al ver a Synyster hacer las sus tonterías típicas que tantas veces me había visto en Live in the LBC, fue genial, aunque no tanto la incertidumbre de pensar que ese podría ser el broche del concierto.

Andrea Lalanda ©

Y aunque se despidieron y se fueron del escenario, volvieron con un Bat Country que nos hizo vibrar a todos, para después volver a despedirse, pero seguíamos sin creernos que aquello se hubiera acabado y al minuto salió un Zacky con ganas de vacilarnos con el intro de Unholy Confessions, pero la cosa ya acababa y los chicos decidieron espedirse, de verdad, con la fantástica Save Me, una canción de diez minutos que supuso el broche final del concierto, con el Tonight we all die young que me puso los pelos de punta.


Andrea Lalanda ©

Fue un espectáculo digno de ver, con pirotecnia, petardos y Avenged Sevenfold dandolo todo en el escenario. El sonido dejo bastante que desear y aunque he leído que las guitarras sonaban chillonas, para mi fue perfecto, la batería hacía retumbar todo mi cuerpo y la emoción de verles hico el resto. También me encantó verles tan entregados al público y a nosotros con ellos, no había canción que no nos supieramos de principio a fin, coreabamos los solos de guitarra con gritos typical spanish. Nosotros disfrutamos, pero ellos también y eso me hizo aun más feliz si cabe.
Y aunque lo pasara tan sumamente mal, en la cola y al principio del concierto, mereció la pena, fue el momento más increíble de toda mi vida, mis amigos dicen que estoy demasiado obsesionada con este grupo, yo paso de ellos y pienso que este grupo ha estado a mi lado en algunos de los momentos mas duros de mi vida, que sus canciones me llenan y que con eso me basta.


Just before Jimmy’s backing vocals on Afterlife

Mil  gracias a  Laura y a Andrea por dejarme utilizar las 
maravillosas fotos que hicieron en el concierto. 
Las mías dan verdadera vergüenza U___U

martes, 21 de junio de 2011

Superhéroes, música, exámenes, conciertos y porno; todo en uno

Después de muuuchas lunas vuelvo al blog, que ya lo echaba de menos.
Ya he terminado de exámenes, por fin, lo necesitaba, sin duda calificaría este curso como el peor (aunque no sirva de mucho pues solo llevo dos cursos en la universidad) y a pesar de que el último examen fue una autentica matanza;

La profesora nos entrega el examen. Los alumnos leemos el examen. Los alumnos nos quedamos con cara de poker. Apenas entraba en una pregunta algo de la teoría que nos habíamos estudiado. Las otras cuatro preguntas se las sacó de la manga nuestra amada profesora.
Fue la primera vez en toda mi vida que me planteé dejar el examen en blanco, levantarme, e irme y más cuando nos empezamos a quejar y la profesora dijo literalmente:

 "Si os da igual que cambie las preguntas, os voy a suspender de todas formas"

...
...
...
...
Nuestra cara...

Pero bueno, en estos momentos me da igual, la euforia de haber terminado los examenes supera a la incertidumbre por saber si he aprobado la asignatura.

Y qué mejor forma de celebrar el fin de examenes que irme de compras, así que aqui os dejo de nuevo con una entrega de mis últimas adquisiciones:


Camiseta de Queen: Adoro este mítico grupo desde que tengo uso de razón, mi padre me contagió su pasión por su música desde que era un bebé, crecí con la voz de Freddy Mercury, y cuál fue mi sorpresa que el otro día de compras en Carrefour, cotilleando camisetas de chico me encuentro con esta preciosidad. ¿Qué hice? La respuesta es obvia. Ya la tengo guardada en mi cajón. Y sí, me sienta genial aunque sea una camiseta de tío.

Camiseta de Superman: Estaba cerca de la camiseta de Queen, y era la última que quedaba, así procedí a hacer lo mismo que con la camiseta de Queen. Me encantan este tipo de camisetas ¿Se puede saber porque las hacen solo para tío? En la sección femenina estaba la cara de Minnie Mouse por doquier junto a unas cuantas de Betty Boop... ¬¬

Converse Rojas: Bueno no hay mucho que decir sobre ellas, las negras que tengo están bastante viejas y mi hermana y yo calzamos los mismos zapatos así que hemos comprado estas para no discutir por las negras. (He dedecir que junto a unos shorts vaqueros y la camiseta de Superman quedan maravillosamente bien)

Bikini Amarillo: Para estrenar la temporada verano 2011

Libro: The Host (La Huésped) de Stephenie Meyer; Muchos de los que me conozcan sabrán que en mi adolescencia fue una gran seguidora de los libros de la Saga Crepúsculo, cuando apenas nadie lo conocía. Después de que se convirtiera en el fenómeno de masas que es ahora he terminado aborreciendolo bastante. Sin embargo este otro libro que sacó la autora logró encantarme cuando lo leí hace un par de veranos.
Más adulto y menos conocido = Perfecto. Edición de bosillo y de temática de ciencia ficción.

Y eso es todo respecto a lo que compras se refiere. Por otro lado me acabo de dar cuenta, gracias a la herramienta "estadísticas" de blogger, que mucha gente que entra en este blog es porque busca una página dedicada al porno, llamada I know that girl, cosa que me ha parecido bastante curiosa, casual y que quería compartir con vosotros. 

Señores y señoras en busca de pornografía, me temo que aqui no vais a encontrar gran cosa. 
Lo siento y gracias por su visita.

Por último, TENGO QUE DECIR que apenas quedan tres míseros días para el concierto de mi vida. Y parece que fue ayer cuando colgué la cuenta atrás en la sidebar y marcaban unos ciento y pico días. Y ahora estoy a tres de ver en directo a mi grupo favorito.
¿Que tengo miedo? Sí, ya comenté que no soporto las aglomeraciones de gente, les tengo pánico.
¿Que me da igual? También, es Avenged Sevenfold y haré lo que sea para estar todo lo cerca posible del escenario, para verles, oírles y sentir la música con ellos.

Siento que va a ser legendario. 





jueves, 2 de junio de 2011

Necesito que sepas que...

Hoy no traigo nada que haya escrito yo, sino mi hermana pequeña que ha logrado emocionarme con este relato en el que llevaba trabajando bastante. Para los que no conozcáis la historia de Avenged Sevenfold posiblemente será un relato sobre la amistad, pero para los que si sepáis quien es Jimmy seguramente os llegará al corazón.

                                __________________________________________

Solo encontraba discos de PanteraSlayer  y un par de grupos más que no me llamaban demasiado la atención. Les escuchaba de vez en cuando, pero no me llegaban a apasionar como para gastarme el poco dinero que llevaba encima. Paseé por la tienda, mirando estanterías y estanterías, buscando a Mr Bungle, pero no tuve mucha suerte. Decepcionado, me disponía a salir cuando me choqué con un chico mucho más alto que yo.

-         ¡Eh, cuidado enano! –me gritó.

Retrocedí unos pasos hacia atrás para poder ver su cara y pedirle perdón educadamente.
Fue quedarme con los ojos como platos, mientras tragaba saliva, notando que el sudor descendía por mis sienes. Las pulsaciones aumentaban cada vez más y pensaba que me desmayaría ahí mismo.

-         Vaya, vaya. Si eres tú, Brian –dijo con un  tono burlón-. ¿Qué haces por aquí?

-         Eh… Me voy –le rodeé pero fue más rápido y me cogió del cuello de la camiseta-. ¿Por qué no te quedas conmigo y nos vamos a dar una vuelta? Nos lo pasaremos genial –remarcó la última frase y vi la viva imagen de la crueldad reflejada en sus ojos azulados. Volví a tragar saliva, maldiciendo el momento en que decidí pasarme por esa tienda.

¡Vamos, Brian! ¡Ánimo, enfréntate a él!

-         Está… bien –bajé la cabeza y me soltó.

Eres un cobarde.

Él se rió y me dio una colleja. Seguidamente, noté su aliento en mi oreja, susurrándome una orden que inmediatamente pensé en negarme a hacer, pero no tenía opción: Me pegaría, estaba seguro así que acepté. Simplemente tenía que estar atento  a su mano izquierda, que tenía que golpearme la espalda a modo de señal. Después solo tendría que echar a correr.
Unos segundos que se me hicieron eternos, horribles. Entonces, él me golpeó la espalda y echó a correr. Tardé en reaccionar, pero fui tras él. Podría haberme quedado en la tienda, o simplemente salir para irme a otro lugar, pero hubo algo que a pesar de sus burlas y esa sonrisa maliciosa, hizo que saliera corriendo detrás de él.
Me encantó esa sensación de libertad, adrenalina y risas. Él iba por delante, riéndose y corriendo con el disco en la mano. Veía ondear su camiseta de Pantera. Me dio la sensación de que se caía, tan delgado y alto, sus piernas parecían de cristal.
De repente, se paró frente a una tienda de golosinas donde yo solía comprar cuando conseguía reunir el dinero suficiente y no tentarme a comprar ningún disco de Mr Bungle.

-         ¿Nos siguen? –preguntó, sentándose en el suelo, jadeando.

Me puse de puntillas, aproximándome a la carretera. Me acerqué de nuevo a él, negando con la cabeza.

-         Hemos tenido suerte, ¿no crees?

-         No –pausa-. Simplemente se habrán cansado. Es la tercera vez que hago esto, supongo que soy demasiado rápido para ellos –se rió y le acompañé con una sonrisa forzada, con miedo.

Guardamos silencio, recuperándonos de la carrera. Mis pulsaciones seguían siendo altas y las piernas me temblaban, al igual que las manos así que decidí sentarme a su lado.

-         ¿Por qué yo?

Él me miró incrédulo.

-         ¿Por qué tú qué?

-         Sí, a ver… ¿No podrías haberte ido solo? Quiero decir, podrías haberlo robado sin más y haberme dejado ir cuando me he chocado contigo, ¿no crees?

Se me quedó mirando. Temí que me fuera a pegar por lo que había dicho, pero me equivoqué.

-         Me aburría ir solo, no sé, no hay razón. Podría haber escogido a otro, pero estabas ahí, el único niño que había en la tienda, nada más.

Me decepcionó su respuesta. Tampoco lo entendía. En aquel momento pensé que ya formaba parte de él, que no me haría daño ni se burlaría más de mí pero, al cabo de los minutos, observando sus ojos me di cuenta de que no significaba absolutamente nada para él. Fue decepcionante, inocente de mí.

-         Ah… Bueno, adiós –me levanté y me fui de allí corriendo.

Pudo decirme un ¡espera! O algo parecido, pero sus labios no fueron portadores de ninguna palabra, o quizá sí, algo que no llegué a oír.

Esa misma noche, cuando llegué a casa, me di cuenta de que mamá no estaba. Iba a llamarla, gritar su nombre pero no fue así. Si lo hacía no contestaría, no estaba conmigo, vivía en otro lugar. Lloré para desahogarme por mamá y por él.
Sin que mi padre se diera cuenta, salí de casa y empecé a correr hacia la tienda de discos, aquel lugar que desapareció tras mis espaldas, corriendo y sonriendo como nunca lo había hecho. Cuando fui a entrar, el dependiente me echó a patadas. Decía que había ayudado a robar al chaval de antes y que no me quería  volver a ver por allí. Fantástico.
Empezó a llover cuando salí de la tienda, mientras empecé a caminar, sin que empaparme fuera el mayor de mis problemas. Unas risas detrás de mí me hicieron darme la vuelta, enfadado.

-         Supongo que ya sabrás por qué te “utilicé”, Brian.

Maldito.

-         Gracias por ser tan capullo, era el único sitio en el que me sentía bien.

-         ¿Pensabas que sería tan amable sin haber pasado nada antes?

No dije nada, hasta al cabo de unos segundos.

-         Sí, confiaba en ello, pero ya veo que no –dicho esto, empecé a correr, calle abajo. Como supuse, él me persiguió, gritando esas palabras que quería oír: ¡espera! Le importaba a alguien más, y seguramente, querría decirme algo así que me paré en seco.

Se paró a mí lado, apoyando una mano en mi hombro. Noté como las gotas de agua me mojaban la cara y la ropa estaba empapada, posiblemente al día siguiente estuviera enfermo. Pensé en papá, me estaría buscando.
Cuando se recuperó, habló:

-         Quiero pedirte disculpas si te he ofendido o por todas las burlas, toma, es tuyo –me tendió un disco. 

Cuando lo cogí y lo miré, una sonrisa de oreja a oreja se me dibujó en mi rostro.

-         ¡Mr. Bungle! –exclamé emocionado-. ¡Me encanta!

Sonrió.

-         Me alegro de que te guste.

-         ¿Y cómo lo has sabido? Nunca he hablado contigo –todavía seguía sonriendo, estaba emocionado.

-         Eso olvídalo –me frotó el pelo. Parecía mi hermano mayor.

Pasamos bastante tiempo debajo de la lluvia, a ninguno nos importaba estar mojándonos. Tampoco el hecho de tener que volver a casa.

-         ¿Cómo te llamas? Nunca he sabido tu nombre.

-         James Owen Sullivan –sonrió.

Miré el disco y después volví a sonreír, manteniendo esa felicidad que me inundaba el cuerpo en aquel instante.

-         ¿Puedo llamarte Jimmy?

Arrugó la frente, pero después, se rió y dijo:

-         Puedes llamarme Jimmy.

Esa misma noche, cuando llegué a casa, me la cargué. Papá se enfadó mucho conmigo, no le había avisado y de noche no me dejaba irme solo por la calle y además, lloviendo. Le pedí disculpas. Me preguntó que había estado haciendo a esas horas y le mentí diciendo que dando un paseo. Coló, por suerte.
Cuando papá se acostó, estuve escuchando el disco durante toda la noche, repitiendo sus letras unas y otra vez hasta que al fin, cerré los ojos y caí rendido por agotamiento.

Los días  y los meses pasaban. Entre Jimmy y yo todo marchaba bien, me alegraba estar junto a él. Era algo más que un amigo, un hermano para mí al que le contaba todo lo que se me pasaba por la cabeza. Me abrió otro mundo, el de la buena música como lo llamaba él y poco a poco, cambié. Tocábamos juntos y hasta él cantaba mientras yo tocaba la guitarra. Me aparté de mis amigos poco a poco hasta que, un día, desaparecieron de mi lado. Ellos no me llamaban, yo a ellos, tampoco.
Un día, de pronto, Jimmy no apareció por ningún lado. No sabía donde vivía, ningún dato más que su nombre o la escuela a donde acudía.
Tras unos minutos comiéndome la cabeza, decidí ir a casa y arrancar un pedazo de folio. Escribí una frase con letra grande, para que se viera lo suficiente; << I have so much to say but you're so far away>> y corrí hacia el colegio, jadeando y sonriendo. Sabía que si lo pegaba en su pupitre, al día siguiente, con lo poco que me quedaba de esperanza,  lo vería, pero hacia días que no aparecía ni por el colegio.

No me fue muy difícil colarme. Me colé por una ventana mientras ésta se quejaba chirriando. Al entrar, deposité en su pupitre el pedazo de folio con esa frase que me había salido del alma, mientras sonreía satisfecho. Salí por la ventana y salté la verja del colegio para dirigirme a pasear solitario por las frías calles, pero en ese momento, cuando cruzaba la calle le vi.
Sonreí y corrí hacia él. Me frotó el pelo y me devolvió la sonrisa.

-         ¿Dónde estabas? Te he estado buscando… Tampoco ibas a clase –suspiré.

-         Bueno, no tiene importancia, tranquilo.

Bufé y me crucé de brazos.

-         Venga, dime. Tiene importancia, eres mi mejor amigo y quiero saber que te pasaba.

Las palabras mejor amigo hicieron que sus ojos adoptaran un brillo extraño. Me pareció que le resultó difícil comprenderlas, saborearlas… Darse cuenta de que se lo estaba diciendo a él. Después, reaccionó.

-         Estaba en el hospital. Tuve unos problemillas con el corazón, pero ya estoy bien –sonrió-. Gracias, Brian.

Y volví a sonreír como antes, de oreja a oreja. Pero algo cambió, quizá no se parecía a la de antes, cuando corría hacia el colegio. Era única, especial, era… La risa para Jimmy.

Jimmy y yo éramos inseparables, le tenía mucho aprecio y admiración. Nos hicimos un par de fotos y las mirábamos casi todos los días, riéndonos de nosotros mismos, compartiendo esos defectos que nos hacían únicos.

-         Así que… -sacó de su bolsillo de la sudadera un pedazo de folio arrugado y algo roto.

Lo miré atentamente y me reí, avergonzándome de que al final lo hubiera visto.

-          Lo escribí, por si volvías al colegio antes de que te viera.

Se quedó pensativo durante un momento.

-         Me extraña que haya salido de ti, Brian –se rió-. Toma, es tuyo.

-         Pero…

-         Seguro que cuando encuentres a una buena novia y te deje, será el remedio perfecto para que vuelva a tu lado.

Le miré a los ojos y lo cogí con cuidado.

-         Seguramente –y ambos reímos, como bien sabíamos.

                       __________________________________________

La habitación estaba a oscuras. No quería encender la luz por nada del mundo, estaba claro que quería sumirme en mi soledad, no salir nunca. Recordé de nuevo sus ojos azules, sus risas… Todo.

-         Jimmy… -susurré.

Y rompí a llorar.
Lo estábamos pasando realmente mal. Habían pasado tres días desde la muerte de Jimmy y ninguno de nosotros podía sonreír, ni decir palabra alguna. Los recuerdos era lo único que me quedaba, lo que me llenaba y me hacia seguir viviendo.
Llamaron a la puerta. Ni me molesté en levantarme, simplemente abrieron al oír que no contestaba.

-         ¿Brian?

No dije nada, solo miraba al suelo.

-         Tenemos que irnos ya –dejó que asimilara esa frase-. Es la hora.

Matt se quedó ahí clavado, sin moverse. Oí sus respiraciones aceleradas, seguro que estaba a punto de echarse a llorar, pero no lo hizo.
Me sequé las lágrimas, aunque no llegué a mirarle a los ojos.

-         Espérame fuera. Ahora salgo –fue algo rápido, no quería que se me notara la voz ahogada.

Oí como giraba el pomo de la puerta, pero en ese momento, volví a hablar. Hacía tiempo que no me reconocía a mí mismo.

-         Cuando lo supe no me pude creer, me pareció una broma de mal gusto… Jimmy no podía haberse ido tan fácilmente pero después me di cuenta, al observar vuestros rostros pálidos, que era verdad, que ya no estaba con nosotros… -Respiré, tomé una buena bocanada de aire-. No… No voy a ser capaz de salir adelante, Matt. Lo veo todo negro, no tengo ningún motivo para sonreír, a partir de ahora no…

Matt me abrazó y oí sus sollozos. Se apartó y me miró fijamente a los ojos, llorosos.

-         Vamos a salir adelante, te lo prometo. Él no querría que estuvieras así, ni tú ni ninguno de nosotros. Hazme caso, Brian. No te pido que sonrías cuando salgas de la habitación, pero sí de que alces la cabeza y asimiles lo que ha pasado –hizo una pausa-. No hay vuelta atrás. Jimmy no querría que te hundieras, quiere que tanto tú como todos sigamos adelante, por él. Siempre estará aquí, con nosotros –me señaló el corazón-. Siempre le tendremos ahí, nunca nos olvidaremos de Jimmy.

Matt se levantó y se fue de la habitación.
Tras unos minutos, salí afuera. El entierro fue uno de los momentos más duros de los últimos días y nos quedamos los cuatro, mirando su lápida.
Poco a poco se fueron… Y me dejaron ahí solo, lo que más anhelaba en aquellos momentos. Sabía que los recuerdos solo estaban en mi cabeza, pero había uno que estaba guardado en mi bolsillo, uno que con una simple frase había creado sonrisas y risas entre Jimmy y yo, hace años…
Miré el pedazo de papel. Las letras apenas eran visibles, estaba muy arrugado y deteriorado.
Leí de nuevo la frase, en alto, como queriendo que Jimmy lo escuchara.


Lo solté y el viento se encargó de llevarlo a un lugar mejor, junto a él. No quería levantarme y ver que la gente preguntaba por ello, por aquellos recuerdos almacenados en una sola frase. Esos recuerdos eran míos, para las noches en vela, escuchando a Mr. Bungle, rememorando las primeras apariciones de Jimmy a mi lado y por supuesto, las últimas.



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