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viernes, 27 de septiembre de 2013

Sobre empezar algo nuevo

Es Septiembre (¡Uhh, bravo, un aplauso para la inteligente Eileen!). Época de empezar el curso. Época de empezar cosas nuevas.

Y a mi también me toca, después de siete meses. Y qué queréis que os diga, pero estoy aterrada

En Junio del 2012 acabé mi carrera, Magisterio como ya sabréis los que lleváis conmigo desde los inicios, y para los nuevos pues mira ya sabéis algo más de mí. Me pegué un mes de Julio como dios manda, vacaciones totales y en Agosto surgió algo. Una oportunidad, <<una gran oportunidad en los tiempos que corren>> me decían todos, un trabajo que odié desde el primer día. Desde el 6 de agosto del 2012 hasta el 2 de Febrero del 2013 cuando decidí que ya había cumplido y que ya no aguantaba más después de muchas noches de comeduras de cabeza, de mañanas totalmente hundida en el autobús camino del trabajo hundida por un jefe al que temía y que me trataba fatal y con muy muy poco tiempo para mi. Porque en eso están los trabajos ahora, muchas horas, mucho sacrificio, condiciones de mierda y no te olvides de dar las gracias por ello. Total, que decidí decir adiós, lamentandolo muchísimo por la gente que dejaba allí porque los compis eran lo único que me sacaba sonrisas, lo único bueno de esos meses.

Así que ahí estaba en Febrero, deseando descansar, desconectar, tenía tiempo para mí, para hacer todo eso que llevaba deseando hacer desde que empecé a trabajar. Y sí, estaba bien, pero cuando ves a tu alrededor a todos tus conocidos en sus carreras (porque yo tuve Diplomatura, 3 años, mientras ellos tenían grados de 4 años), trabajando en su futuro y te ves a ti en casa, sin nada que hacer pues te toca atravesar semanas de crisis existencial de ¿y que voy a hacer con mi vida a partir de ahora? 
Todo el mundo comiéndome la cabeza para que opositara pero en Marzo, y sin haber estudiado nada, yo me negué, estaba demasiado quemada, y sabiendo que esas puñeteras oposiciones eran una parafernalia en la que apenas iban a sacar plazas. Una matanza entre la cantidad de profesores interinos que hay en España, con muchísimos más puntos que yo.

También estuve pensando en irme al extranjero a aprender inglés, otra de las opciones que no paraban de repetirme... pero no puedo, hay demasiadas cosas que me atan a España y que no quiero dejar ni siquiera por unos meses, y eso de ser valiente y lanzarme a la aventura nunca ha sido lo mio.

Y aquí estoy, en Septiembre, admitida en un Módulo de Formación Profesional, porque si, porque me apetecía cambiar de aires y porque ni mis padres ni yo me iba a permitir quedarme en casa ni un mes más sin hacer nada. Y qué queréis que os diga, pero confieso que estoy aterrorizada, empezar algo nuevo nunca me ha gustado, no soy una chica abierta y extrovertida y me cuesta hacer amigos. Pero es algo que tengo que hacer.

Otra de mis asignaturas pendientes son el ingles y el deporte, así que para el primero me he apuntado a una academia porque desgraciadamente en estos tiempos no tenemos ningún sitio al que ir sin un puñetero título de inglés y para lo segundo pues estoy a la espera de apuntarme a GAP y si no, de cabeza a un gimnasio porque tengo que ponerme en forma (sí, yo, la persona más vaga del universo) para no ir jadeando por las escaleras del Metro después de todo el día de un lado para otro.

Así que así estoy, a puntito de volver a las andadas estudiantiles y las tardes encerrada estudiando para los examenes. Procuraré no perder todo el tiempo por Le Internet (hoy me he tirado la tarde viendo videos de YouTubers y dandole de comer a mis pequeños dinosaurios del juego del Facebook. Si, Soy Elena... o una enferma friki, lo que elijáis).


Y hablando de empezar... este verano he empezado un proyectillo personal que conforme vaya avanzando podré contaros, de momento no, porque tengo miedo de que se quede en nada. Es algo que está muy de moda en la blogosfera escritora, pero hasta ahí puedo leer. Shhh.

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