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lunes, 30 de septiembre de 2013

La banda sonora de su vida

Una vez E se imaginó toda una vida con M

Fue un domingo. Un domingo por la tarde. Iban a salir y E estaba en el salón del piso de M mientras él se duchaba. Estaba mirando no se qué en el ordenador, ahora ya no lo recuerda aunque seguro que en su momento le pareció importante. Sin embargo, cuando M salió de la ducha y se fue a su habitación a "ponerse guapo" como le gusta decir a E, puso en marcha su Ipod en el soporte y la música de Dire Straits comenzó a inundar la casa. Al día siguiente E supo que la canción se llamaba Wild Theme. Supuso que después de ver La Princesa Prometida esa tarde, a M se le había antojado oir los mágicos dedos de Mark Knopfler. 

E cerró los ojos y disfrutó de la tranquilidad que se respiraba en el ambiente. Y fue en ese momento. Justo en ese momento cuando pensó que quería eso, que solo necesitaba eso para ser feliz.
Ella y él, y Mark Knopfler inundando su hogar.
Se imaginó sus primeras tardes cuando vivieran juntos, todas las nuevas experiencias que eso traería, se imaginó otro domingo (de invierno porque esta clase de escenas quedan muy bien si es invierno y hay frío fuera y calidez en el interior y E siempre ha sido muy peliculera), en un futuro, con los dos tumbados en el sofá, trabajando con un portátil o leyendo, y uno o dos perros tumbados en el suelo tranquilamente, con Dire Straits sonando. Y también se imaginó a M, en medio del que sería su salón en un futuro aún más lejano, con un bebé dormido en sus brazos, contra su pecho, moviendose tranquilamente al ritmo de la guitarra, con los ojos cerrados, absorbiendo el momento y E les mira embelesada desde el marco de la puerta, porque en ese salón, están las dos cosas que más quiere en el mundo.

Fue como si le hubieran hecho una foto con flash, duró apenas unos segundos, y cuando decidió levantarse del sofá la canción había cambiado. E entró en la habitación de M, que estaba de pie mirando algo en el móvil. Llevaba puestos los vaqueros (los que más le gustan a ella) y la camiseta que le regaló el año anterior. M la miró y E le alcanzó y le abrazó. Muy fuerte. Aspiró su aroma, el gel de la ducha, el suavizante de la ropa y su olor. Susurró un te quiero y notó como M la rodeaba con los brazos.

- ¿Cómo se llama la canción?

- Brothers in arms.

Y ahí, en ese momento, a pesar de haber estado unos días echa polvo, E es feliz.


viernes, 27 de septiembre de 2013

Sobre empezar algo nuevo

Es Septiembre (¡Uhh, bravo, un aplauso para la inteligente Eileen!). Época de empezar el curso. Época de empezar cosas nuevas.

Y a mi también me toca, después de siete meses. Y qué queréis que os diga, pero estoy aterrada

En Junio del 2012 acabé mi carrera, Magisterio como ya sabréis los que lleváis conmigo desde los inicios, y para los nuevos pues mira ya sabéis algo más de mí. Me pegué un mes de Julio como dios manda, vacaciones totales y en Agosto surgió algo. Una oportunidad, <<una gran oportunidad en los tiempos que corren>> me decían todos, un trabajo que odié desde el primer día. Desde el 6 de agosto del 2012 hasta el 2 de Febrero del 2013 cuando decidí que ya había cumplido y que ya no aguantaba más después de muchas noches de comeduras de cabeza, de mañanas totalmente hundida en el autobús camino del trabajo hundida por un jefe al que temía y que me trataba fatal y con muy muy poco tiempo para mi. Porque en eso están los trabajos ahora, muchas horas, mucho sacrificio, condiciones de mierda y no te olvides de dar las gracias por ello. Total, que decidí decir adiós, lamentandolo muchísimo por la gente que dejaba allí porque los compis eran lo único que me sacaba sonrisas, lo único bueno de esos meses.

Así que ahí estaba en Febrero, deseando descansar, desconectar, tenía tiempo para mí, para hacer todo eso que llevaba deseando hacer desde que empecé a trabajar. Y sí, estaba bien, pero cuando ves a tu alrededor a todos tus conocidos en sus carreras (porque yo tuve Diplomatura, 3 años, mientras ellos tenían grados de 4 años), trabajando en su futuro y te ves a ti en casa, sin nada que hacer pues te toca atravesar semanas de crisis existencial de ¿y que voy a hacer con mi vida a partir de ahora? 
Todo el mundo comiéndome la cabeza para que opositara pero en Marzo, y sin haber estudiado nada, yo me negué, estaba demasiado quemada, y sabiendo que esas puñeteras oposiciones eran una parafernalia en la que apenas iban a sacar plazas. Una matanza entre la cantidad de profesores interinos que hay en España, con muchísimos más puntos que yo.

También estuve pensando en irme al extranjero a aprender inglés, otra de las opciones que no paraban de repetirme... pero no puedo, hay demasiadas cosas que me atan a España y que no quiero dejar ni siquiera por unos meses, y eso de ser valiente y lanzarme a la aventura nunca ha sido lo mio.

Y aquí estoy, en Septiembre, admitida en un Módulo de Formación Profesional, porque si, porque me apetecía cambiar de aires y porque ni mis padres ni yo me iba a permitir quedarme en casa ni un mes más sin hacer nada. Y qué queréis que os diga, pero confieso que estoy aterrorizada, empezar algo nuevo nunca me ha gustado, no soy una chica abierta y extrovertida y me cuesta hacer amigos. Pero es algo que tengo que hacer.

Otra de mis asignaturas pendientes son el ingles y el deporte, así que para el primero me he apuntado a una academia porque desgraciadamente en estos tiempos no tenemos ningún sitio al que ir sin un puñetero título de inglés y para lo segundo pues estoy a la espera de apuntarme a GAP y si no, de cabeza a un gimnasio porque tengo que ponerme en forma (sí, yo, la persona más vaga del universo) para no ir jadeando por las escaleras del Metro después de todo el día de un lado para otro.

Así que así estoy, a puntito de volver a las andadas estudiantiles y las tardes encerrada estudiando para los examenes. Procuraré no perder todo el tiempo por Le Internet (hoy me he tirado la tarde viendo videos de YouTubers y dandole de comer a mis pequeños dinosaurios del juego del Facebook. Si, Soy Elena... o una enferma friki, lo que elijáis).


Y hablando de empezar... este verano he empezado un proyectillo personal que conforme vaya avanzando podré contaros, de momento no, porque tengo miedo de que se quede en nada. Es algo que está muy de moda en la blogosfera escritora, pero hasta ahí puedo leer. Shhh.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Un botón

Creo que todos necesitamos un botón de emergencia para parar el mundo cuando la vida se te va de las manos, se descontrola y no sabes qué hacer con ella. 


Un botón. Uno que al pulsarlo, pueda... no sé, parar el tiempo, para que así puedas llenar todas las bañeras que quieras de lágrimas y puedas cerrar los ojos hasta quedarte dormida.


Un botón. Que te diga que no eres perfecta, que nadie lo es y que todos cometemos errores. Y no pasa nada.

Un botón. Para que te sientas especial de vez en cuando, pero especial de verdad. Que te arme de valor para decir lo que piensas y lo que quieres hacer en cada momento.

Un botón. Que haga de desagüe por el que se cuele todo aquello que te duele y te hace daño.

Un botón. Y así sentirte parte de algo.

Un botón. Para ser tú misma.


¿Qué pasó que de pronto crecimos y todo se complicó?

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