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lunes, 11 de agosto de 2014

Relectura: Analizando Harry Potter y la Piedra Filosofal

¡Muy buenas a todos, queridos lectores!

Vuelvo con una entrada bajo el brazo que se me ocurrió en una de mis profundas charlas intelectuales con Persona Especial*. Este verano he decidido releerme la saga de mi (y de muchos de mi generación) infancia/adolescencia: La Saga de Harry Potter, no porque no tenga libros pendientes de leer que se me van acumulando en la estantería no, si no porque en una de esas cosas que haces aleatoriamente de pronto te lleva a pensar en hacer (en necesitar hacer) algo. En mi caso fue ver el trailer honesto de la Saga Harry Potter lo que hizo que sintiera la necesidad de releerme todos los libros viendo la película correspondiente después.


Bien, pues acabo de terminarme Harry Potter y la Piedra Filosofal. Y he encontrado una serie de incoherencias que con mis inocentes 11 años se me pasaron desapercibidas y me parece divertido comentar y compartir con vosotros.
Partiendo de la base de que es el primero, que J.K.Rowling lo escribió pensando en que lo leerían niños de 11 o 12 años está claro que al leerlo ahora (unos cuantos añitos más) se me ha hecho infantil y por decirlo de algún modo superficial. Quiero decir, todos nosotros tenemos en mente lo duro y horrible que fue el último libro profundizando en tantos temas, pero es que en el primer libro la autora apenas explica o describe nada, los diálogos son insulsos y todos se alteran por todo. Y antes de que me lancéis tomates si que entiendo que son niños de 11 años y que por supuesto cuando yo me  lo leí con 11 años ciertas descripciones me parecían eternas y capítulos en los que había poco diálogo se me hacían pesados pero ahora he echado de menos reflexiones, descripciones y pensamientos al margen de las acciones.

Y hablando de acciones pasamos a las incoherencias (o al menos las que a mi me han parecido)

1- El Quidditch: Resulta que sin buscador, un equipo no puede ganar un partido (o es muy improbable) pero Gryffindor se presenta este curso sin buscador. McGonagall le echa el ojo Harry mientras está incumpliendo unas normas y aunque los alumnos de primero no pueden jugar pues hala, ella le enchufa y le mete en el equipo cuando se supone que hay unas pruebas de admisión. El capitán Oliver Wood lo acepta a la primera tan tranquilo y además sin hacer pruebas de selección para tener un suplente (cuando creen que Snape quiere matarle, Harry se plantea no jugar en el siguiente partido pero no puede no jugar porque NO hay suplente. ¿Y si se pone enfermo o algo por el estilo? Además del favoritismo de McGonagall al conseguirle no una simple Barredora, no, la mismísima Nimbus 2000. Hala, de regalo.


2- El Troll en Halloween: Todos recordamos que Hermione es una niña repelente y sabionda que no cae muy bien a nuestros protas al principio y que se encierra en el cuarto de baño de las niñas durante la noche de Halloween llorando porque ha oído a Ron diciendo que es una pesadilla y que no le extraña que no tenga amigos. Bien, cuando Harry y Ron se van del Gran Comedor con el resto de Gryffindors de primer año siguiendo a Percy, de pronto Harry se da cuenta que Hermione está sola y no sabe lo del troll y deciden ir a avisarla con tan mala pata que terminan encerrando al troll en el baño con ella. 
Todos sabemos que consiguen dejar inconsciente al troll y justo, llegando tarde como siempre, aparecen los profesores, McGonagall a la cabeza, pidiendo explicaciones. Hermione termina diciendo que ha sido culpa suya, que se creía lo bastante lista y fuerte como para vencer al troll y había ido en su busca. Por ello, la Jefa de la Casa Gryffindor le quita 50 puntos. Por irresponsable.
Y aquí es cuando pienso yo... ¿No podrían haber dicho la verdad?
"Cuando íbamos a la Torre Gryffindor nos acordamos que Hermione no había ido a cenar porque se encontraba mal (por si no quiere decir que estaba sola y llorando) y Ron y yo decidimos ir a buscarla para avisarla que había un troll y volver a la sala común. Quisimos avisar a los profesores pero ya se habían ido a buscar a troll".
Punto. Ya está. Estoy casi segura que McGonagall lo habría entendido y no les habría quitado puntos por ello.

3- La ausencia de Dumbledore la noche que todo ocurre: Vamos a ver, estamos hablando del mago más poderoso del momento, Albus Dumbledore que resulta que la noche en la que Harry y compañía creen que van a robar la Piedra Filosofal recibe una carta del Ministro de Magia, que le necesita y que vaya a Londres. Y por ese motivo no está en Hogwarts.
Primero: Si soy McGonagall y viene Harry Potter hablando sobre algo ultra secreto como es la Piedra y dice que la van a robar, no me quedo de brazos cruzados, me pongo en contacto con Dumbledore para estar alerta. Además de esto, se supone que Snape sospecha de Quirrell, debería haber advertido a Dumbledore de todo lo que había visto y piensa sobre el tema y por tanto Dumbledore debería estar más encima de Quirrell que nunca.
Segundo: Son magos. Dumbledore se puede trasladar, puede usar los polvos flu, en cualquier caso puede ir y venir de londres en 15 minutos. El plan sería voy a Londres, veo al Ministro, él dice que qué hago allí, que no me ha enviado ninguna carta y yo, alerta, vuelvo a Hogwarts y subo a ver si todo va bien en el tercer piso donde tengo escondida la Piedra. Pero no, se ausenta prácticamente toda la noche.


4- Las pruebas: Se supone que los profesores de Hogwarts han ideado una serie de pruebas letales y difíciles para que nadie pueda llegar a la Piedra pero son pasadas con más o menos tiempo por tres niños de once años con los conocimientos mágicos de un solo curso (por mucho que una de ellas sea Hermione Granger). Bravo. Aplauso para los profesores y su acierto en poner las pruebas.

5- El espejo de Oesed: Vale que sin esto (bueno y sin lo anteriormente mencionado) no habría libro, pero es que si Harry no hubiera aparecido donde estaba la piedra Filosofal, ésta no habría tenido ningún peligro de ser robada. El espejo te muestra donde está la Piedra si no tienes deseo de utilizarla. Si Harry no hubiera acudido a "capturar a Snape", Quirrell se habría quedado allí pasmado delante del espejo hasta que hubiera llegado Dumbledore a vencerlo.

6-La cantosa victoria de Gryffindor en la competición por la Copa de la Casa: Que de pronto, a últimisima hora, Dumbledore decida dar unos punticos de nada a nuestros protagonistas.
A Ron por ser el mejor jugador de ajedrez mágico de Hogwarts: 50 puntos. ¿De verdad, Dumbledore? ¿En serio? ¿50 puntos por eso?
A Hermione <<por el uso de la fría lógica al enfrentarse con el fuego>>: 50 puntos. Si acaso que se los hubieran dado por ser la mejor alumna de su promoción sacando las mejores notas en los exámenes.
A Harry Potter <<por todo su temple y sobresaliente valor>>: 60 puntos. Hala, así 10 puntos más de regalo que a los otros dos. Por lo visto el valor de Ron y Hermione no llegó a sobresaliente.
Y como nos hemos quedado empate con Slytherin pero Dumbledore apoya claramente a Gryffindor pues le da 10 puntillos a Neville por haberse "enfrentado" a los tres protagonistas. Fantástico. Gryffindor gana pero qué queréis que os diga, me parece algo totalmente injusto y sobre todo cantoso. Pero como todo el mundo odia a Slytherin y ama a Gryffindor pues no pasa nada.

Aplaude Snape, aplaude. Que se note tu alegría.
Y creo que estas son mis "quejas" por supuesto con tono de broma, sin tratar de ofender a nadie y con un poquito de humor, sabiendo que es un libro dirigido a niños y sobretodo que me encanta.
Un detalle que me gustó mucho fue cuando Harry despierta después de la pelea con Quirrell y le pregunta a Dumbledore por qué Voldemort no tenía intención de matar a su madre pero sí a él. Y como Rowling te deja caer ya desde el principio que ahí detrás hay mucha, mucha miga.

¡Hasta la próxima!
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*Dramatización. Puede que la charla no fuera profunda ni intelectual.

miércoles, 16 de julio de 2014

Existencias


Hay una salida de emergencia presenciando una pelea. Un chico se ha fijado en quien no debía y ahora, desesperado y con la adrenalina por las nubes trata de salir poco perjudicado de lo que mañana será un ojo medio cerrado y un corte en la ceja.

Hay una pareja celebrando. Lo que sea. Cualquier motivo es bueno para llenarse la cara de besos y la cama de orgasmos.

Hay un chico mirando el móvil, abatido. Se ha prometido que la próxima conversación la empezará ella y está a punto de tirar sus promesas a la mierda cuando En línea, pasa a escribiendo… Una sonrisa. Esperanza.

Hay un hombre con insomnio. Aunque es la culpa la que no le deja dormir más que el transtorno del sueño más frecuente del país. Mira a su derecha deseando que sea otra la mujer que duerme tranquilamente a su lado.

Hay un te echo de menos, abierto y supurante en un corazón roto que llora noche tras noche.

Hay una mala noticia en los pasillos de un hospital. Y hay otra buena.

Hay una chica lanzándole miradas a un chico mientras baila al ritma de la música. Miradas que se atraen como polos opuestos. Miradas que dicen te espero en el baño y espero que tengas un condón.

Hay un perro abandonado resguardándose de la noche. Sigue sin entender que ha hecho para estar solo. 

Hay un anciano que pasea y lo ve. Mañana habrá un perro agradecido mirando con amor incondicional a su nuevo compañero.

Hay un hombre metiéndose una raya prometiendo que será la última, como lo hizo ayer, y anteayer y como lo hará al día siguiente.


Hay gotas de lluvia. 
Y viento. 
Y yo, que no hay, no soy, solo miro y escribo pensando en un ojalá nosotros.

domingo, 13 de julio de 2014

De cómo conocí Holanda

¡Muy buenos días a todos!

Vuelvo al blog después de unas minis vacaciones. Fuera de España. Por fin. Hacía mucho que no montaba en avión para irme lejos lejos y me ha encantado volver a sentir esa sensación, lo que no me ha encantado tanto ha sido el tema de no facturar maleta y los requesitos que te exigen para el equipaje de mano. De verdad no sabes hasta que punto necesitas líquidos hasta que tienes que viajar sin facturar la maleta.
Pero dejando eso a un lado, he decidido contaros brevemente la experiencia de viajar por Holanda.

Persona Especial y yo nos alojamos con su hermano en Eindhoven una ciudad con cierto encanto que según la guía de viajes nadie que pase por Holanda visitará a no ser que vaya a hacer negocios o a visitar a algún familiar.
De modo que esta ciudad "aburrida" según la guía sería nuestro hogar los próximos 7 días.

Al llegar decidimos dar una vuelta por un mercado típico que ponían Martes y Sábado y allí probamos tres cosas típicas de Holanda (por lo visto casi las únicas):

1. Stroopwafels, dos galletas unidas por caramelo
2. Kibbeling, pescado rebozado (que engorda muchísimo y está para chuparse los dedos)
3. Herring, otro tipo de pescado "preparado" pero que está prácticamente crudo con cebolla. Demasiado crudo para mi gusto tengo que decir. Apenas probé un bocado y tuve suficiente como para saber que no seríamos grandes amigos.

Y también comimos como unas tortas turcas que estaban riquísimas rellenas de carne, pollo al curry o espinacas.










Terminamos de visitar un poco Eindhoven (La catedral es preciosa) y después estuvimos planeando las ciudades que visitaríamos a lo largo del viaje. En un principio pensamos en alquilar un coche pero los holandeses ponen todo tipo de trabas así que dejamos ese plan de lado que nos hubiera llevado a visitar Bélgica y Alemania y nos centramos en visitar Holanda, diferentes ciudades, conectadas mediante el tren (bastante caro por cierto si no viajas en grupo).

Nuestro primer destino fue el Parque Nacional Hoge Veluwe, no muy típico, lo sé, pero pensamos que sería algo divertido y romperíamos la rutina de ver ciudades ciudades y más ciudades. En la entrada había un enorme parking de bicis que podías coger de forma gratuita (bueno habías pagado la entrada al parque) para visitar el parque. Confieso que de pequeña no puse demasiado interés en aprender a montar en bici y por eso cuando vi el panorama dije venga... es tu momento para aprender de una vez por todas. Persona Especial se puso conmigo con paciencia y en un rato pasando bastante miedo al final conseguí mantenerme recta y aprender a arrancar después de parar.
El parque es precioso y pasamos un día genial al aire libre.







Al día siguiente fuimos a La Haya y a su playa, porque yo no tenía ni idea, pero La Haya tiene playa (y además queda tan bien decirlo jijijiji) así que tras una hora de caminata (porque decidimos gastar lo menos posible y el tranvía iba hasta arriba de gente) llegamos a una playa bastante más grande de lo que me había imaginado y con el agua más helada que he pisado en mi vida (sí, solo me atreví a meter los pies), comimos en una pizzeria (yuju! Pizza!) y tomamos café en un café-bar italiano porque el café es algo que los holandeses no hacen bien, los que tomábamos en diferentes bares estaban realmente malos, de verdad, eso era agua oscura.

Tras descansar un rato teníamos que deshacer el camino andando (otra hora de camino) para llegar al famoso Tribunal de Justicia pasando por el paseo de banderas de todos los países.
Para terminar el día nos sentamos en una terraza a tomar una cerveza bien fresquita que nos supo a verdadera gloria.












El sábado nos quedamos en Eindhoven para volver a visitar el mercado, también estuvimos visitando el campus universitario que de verdad es impresionante enorme, moderno, con unas instalaciones que ya quisieramos tener en España y una biblioteca que quita el hipo, por poner un dato, cuentan con unas 10 salas (creo recordar) para trabajos en grupo cada una equipada con pizarras digitales, o por ejemplo tienen Ipads con buscadores para que los alumnos puedan buscar el libro que desean coger, café gratis (solo tienes que llevarte tu taza de casa para poder beberlo) o comprando por 0,40 céntimos, también cuenta con una sala de reprografía con varias impresoras/fotocopiadores/escáners, encuadernadoras, taladradoras y dos plotter, sillones (sillones y sofás de verdad) para descansar... Me quedé maravillada como podéis leer. Y es real aunque no puedo poner fotos primero porque no me llevé la cámara y segundo porque no estaba permitido hacer fotos. Pero os juro que todo lo que he dicho es real.

Por la tarde fuimos a Hertogenbosch o Den Bosch, una pequeña ciudad (de las más antiguas de los Países Bajos) con una preciosa catedral, preciosa y enorme donde pasamos una agradable tarde de relax.








El domingo fue el día elegido para visitar Ámsterdam, justo el día que peor tiempo nos hizo (90% de posibilidad de lluvia como pronóstico que se cumplió bastante bien). Ámsterdam es, por supuesto, una ciudad que si quieres aprovechar y exprimir al máximo tienes que visitar varios días y por supuesto hacerte la amsterdam card en la que tienes incluida la entrada a museos que cuestan bastante. Nosotros solo teníamos un día así que nos dedicamos a recorrer las calles, plazas y edificios emblemáticos en vez de entrar en todos los museos que hay. Al único sitio que fuimos fue a la casa de Ana Frank porque yo tenía muchas ganas así que arrastré a los demás conmigo (aunque no tengo fotos porque no estaba permitido), es sobrecogedora y te entran ganas de echarte a llorar al ver lo que es capaz de hacer la raza humana (había expuesto un libro con 106,000 nombres -creo recordar-  de judíos muertos en campos de concentración, abierto por la página en la que estaba el de Ana Frank). 

Una de las cosas que me sorprendieron de Holanda en general es que tienes que pagar para ir al baño en casi cualquier sitio, incluso si estas consumiendo en el bar/restaurante, da igual los 0,50 céntimos (un poco más o un poco menos) te los piden en cualquier sitio, y alli esta un vigilante para que lo pagues.

Otro de los sitios que disfrutamos mucho fue el Mercado de las Flores, precioso y la multitud de tiendas de queso holandés de todos los sabores inimaginables (yo me compré un queso con cominos delicioso) y con un montón de muestras para probar todos y cada uno. 

Y podíamos irnos sin visitar el famoso Barrio Rojo de Ámsterdam al caer la noche, que a mi me impresionó bastante.



















Y el lunes, último día en Holanda, decidido visitar Maastricht otra de las más antiguas ciudades de los Países Bajos con mucho encanto a la que fuimos bastante relajados al ser el último día y estar molidos de toda la semana que habíamos pasado.










La vuelta a casa fue pasada por agua y por sueño. Nos quedamos fritos en seguida.



En resumen, ha sido un país que me ha encantado en cuanto a paisajes y ciudades, el tiempo que nos ha hecho ha sido de todo un poco y hemos pasado muchas anécdotas dignas de contar. He venido encantada y estoy deseando volver a subirme a un avión e irme a cualquier sitio, aunque de momento tendré que quedarme encerrada en casita deprimida hasta que mi economía se recupere.

Si has llegado hasta aqui te doy la enhorabuena porque creo que me he pasado un poquito con la entrada, laalalala.

¡Un saludo, pequeños saltamontes!

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