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miércoles, 16 de julio de 2014

Existencias


Hay una salida de emergencia presenciando una pelea. Un chico se ha fijado en quien no debía y ahora, desesperado y con la adrenalina por las nubes trata de salir poco perjudicado de lo que mañana será un ojo medio cerrado y un corte en la ceja.

Hay una pareja celebrando. Lo que sea. Cualquier motivo es bueno para llenarse la cara de besos y la cama de orgasmos.

Hay un chico mirando el móvil, abatido. Se ha prometido que la próxima conversación la empezará ella y está a punto de tirar sus promesas a la mierda cuando En línea, pasa a escribiendo… Una sonrisa. Esperanza.

Hay un hombre con insomnio. Aunque es la culpa la que no le deja dormir más que el transtorno del sueño más frecuente del país. Mira a su derecha deseando que sea otra la mujer que duerme tranquilamente a su lado.

Hay un te echo de menos, abierto y supurante en un corazón roto que llora noche tras noche.

Hay una mala noticia en los pasillos de un hospital. Y hay otra buena.

Hay una chica lanzándole miradas a un chico mientras baila al ritma de la música. Miradas que se atraen como polos opuestos. Miradas que dicen te espero en el baño y espero que tengas un condón.

Hay un perro abandonado resguardándose de la noche. Sigue sin entender que ha hecho para estar solo. 

Hay un anciano que pasea y lo ve. Mañana habrá un perro agradecido mirando con amor incondicional a su nuevo compañero.

Hay un hombre metiéndose una raya prometiendo que será la última, como lo hizo ayer, y anteayer y como lo hará al día siguiente.


Hay gotas de lluvia. 
Y viento. 
Y yo, que no hay, no soy, solo miro y escribo pensando en un ojalá nosotros.

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